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  1. Las colillas (y el humo) contaminan

    agosto 30, 2019 by sergio

    La gente fumadora que yo conozco no tira las colillas al suelo (al menos, no en mi presencia). Yo siempre que veo a alguien hacer eso son personas a las que no conozco, pero son tantas que hacen que tenga un prejuicio hacia las personas que fuman que me hace considerarlas en general poco cívicas (eso me pasaba con las que tienen perros también, pero ya no, en esto se ha avanzado mucho). Y esto es tanto por la contaminación con humo que generan con bastante, en general, pasotismo de a quién puede o no molestar (cuando no echando el humo directamente sobre tí, aunque he de decir que en los últimos años esto apenas me ocurre ya), como por las colillas (y esto sí sigue plenamente vigente). Todo eso aparte del daño que se autoinfligen, lo cual tampoco me parece muy normal, pero sus razones tendrán y no me meto aunque nos cuesten más dinero en gasto de salud a toda la sociedad (aunque de esto último habría infinitos ejemplos más y probablemente nadie estemos a salvo de alguna práctica autodestructiva).

    https://www.equaltimes.org/las-colillas-de-cigarrillo

  2. Abolición del género binario (y cualquier otro)

    agosto 27, 2019 by sergio

    Este «palabro» significa eliminar todo lo que implica el género masculino y el femenino (género distinto de sexo, que lo de sexo no binario ya sería otro temita).

    No parece mala cosa, en aras a alcanzar una igualdad real y mayor libertad para que las personas puedan elegir su camino, que se eliminen todas las construcciones culturales y sociales que encorsetan (y nunca mejor dicho) a las personas en un género (y por lo tanto en una serie de relaciones de poder, funciones sociales y demás usos y constumbres).

    Sobre eso va este artículo: La trampa de la feminidad y las nuevas masculinidades, de Tasia Aránguez Sánchez, que merece mucho la pena leer.

    Cuando habla de nuevas masculinidades se refiere a «otras maneras de entender el género masculino distintas a la dominante o más aceptada a nivel social», o sea, que no sean el «macho tradicional», que siempre es el que acapara atención pública (y cargos), mayor control de los medios de producción familiar, se espera de él que sea el sustentador de la familia, que no asume roles de cuidador, que no exterioriza sentimientos ni debilidades, incluído el preguntar cuando se ha perdido y otras que seguro que ya se os han ido ocurriendo.

    De la parte a la crítica de la feminidad tradicional, no tengo nada que decir. Esa feminidad que implica una mujer dócil, que no quiere destacar por encima del hombre, abnegada y entregada a los cuidados, «el descanso del guerrero» y todo eso. Un ejemplo en clave cómica es lo que ocurría en el capítulo 2 de la temporada 11 de la serie Big Bang Theory, donde las parejas mujeres de dos de los protagonistas hombres les ocultan hasta qué punto están triunfando profesional y monetariamente, para tener la fiesta en paz. Posiblemente sea necesario, más que un elogio o una reafirmación de esta feminidad, el abrir lo posible la panoplia de la feminidad hasta que se diluya.

    Pero creo que, precisamente de cara a la abolición de esa distinción de género masculino y femenino, y al contrario de lo que defiende el artículo, sí es útil el trabajar las «masculinidades alternativas a la dominante» (o simplemente «masculinidades alternativas», que es como algunas personas preferimos llamar a las «nuevas masculinidades», porque en realidad no son nuevas, aunque siempre se las han tratado de ocultar u obviar frente a la dominante). Creo que puede ser útil para deconstruir y diluir ese binarismo entre masculinidad dominante y «feminidad tradicional» estirando tanto el concepto de masculinidad que pierda sentido hablar de algo que engloba tanta diversidad y que se superpondría cada vez más con esa feminidad expandida de la que hablé antes (incluso si, como se afirma en el artículo, la feminidad tradicional no fuera sino parte del constructo de masculinidad tradicional). Abrir esos abanicos hasta que vayan diluyéndose y estallando posiblemente sea la única opción para abolir el binarismo. La lucha feminista seguirá en cualquier caso siendo la clave, porque como también decía el artículo, es difícil renunciar al poder y a lo que es útil y placentero, y los espacios de mujeres que rompen con la feminidad tienen que ser cada vez mayores hasta hacerla saltar por los aires, pero yo como hombre necesito pensar caminos para mi actuación personal, y creo que precisamente personas del género masculino que se niegan a hacer uso de estructuras que prolongan ese binarismo ya están ampliando y forzando ese abanico de la masculinidad y ayudando a romperlo; ¿por qué no hablar entonces de masculinidades alternativas como parte de un proceso de «abolición de género« que, en cualquier caso, no creo que se pueda dar sin ellas?


  3. Nos vamos a la mierda

    agosto 23, 2019 by sergio

    De la serie «borradores apocalípticos»


  4. Ya puede usted rescatar

    agosto 21, 2019 by sergio

    Parece que la vicepresidenta del Gobierno de España ha dejado entrever que el Open Arms podría ser multado con casi un millón de euros porque «no tiene permiso para rescatar». Si hay una ley que diga esto, merece ser desobedecida, antes de derogarla y poner de una vez a las personas primero. Lo que no entiendo es cómo un gobierno que se autodenomina de izquierdas y socialista (y, por tanto, presumiblemente internacionalista), no ha derogado esta ley ya hace mucho tiempo.


  5. Activismo social vs político-institucional

    julio 18, 2019 by sergio

    A propósito da controversia en Cataluña con motivo dunha movilización nunha granxa de vacas https://www.antena3.com/…/unos-130-activistas-invaden-una-g… , e a resposta do gandeiro https://www.facebook.com/abel.perairesoler/posts/470792023470018?hc_location=ufi, deume por pensar que son exemplos de como as solucións teñen que ir as causas fondas do problema,porque igual estase indo a polo eslabón máis débil e pode ser contraproducente… No caso do activismo social, pode ser defendible, como elemento de denuncia, a acción realizada na granxa (dependendo dos recursos e da profundidade do discurso que queira asumir a organización convocante), pero nun partido político penso que o que se espera en todo momento son propostas de modelo de desenvolvemento e como implementalas. Esa é para min a gran diferencia entre activismo civil e activismo político-institucional. Ollo, ten que haber os dous, pero saber tamén que esperar de cada un… (e, idealmente, construir espazos que fagan de ponte entre os dous anteriores, onde se denuncia e simultáneamente se trata de propoñer solucións viables priorizando o ben común e a defensa dos dereitos humanos, que é o que se trata de facer dende Enxeñería Sen Fronteiras Galicia).

    Neste caso concreto, dende os partidos políticos, sobre todo os máis verdes e sociais, un xeito bo de operar é estar sempre escoitando ás activistas, e tamén ao resto das implicadas cun enfoque de «quen está ao final quedando cos cartos». Gandeiras e labregas e as súas explotacións familiares alimentan o mundo, non deben ser parte do problema, senon da solución. Xente que vén de familia gandeira e atreveuse (contra vento e marea) a seguir coa explotación, foise pregando as esixencias do mercado, de pagos cada vez máis exiguos polo leite que producen, cunhas leis feitas para a gran agroindustria, onde prima e economía de escala.

    Esas explotacións tan grandes, tratan de automatizar os procesos no posible. Limpan de xeito automático e non lles interesa que morran tenreiros porque son tamén fonte de ingresos (aínda que hai moito desastriño por aí, está claro, e «os coidados» son inversamente proporcionais á cantidade de seres a coidar). O que está claro é que se se fai lexislación moito máis estricta, o prezo da carne vai subir. Pero é que hai campañas moi boas por aí que dan a solución dende un punto de vista do consumo (e sen ir xa ao modelo vegano, que eliminaría esta problemática): menos carne, mellor carne. Sería un bo primer paso.

    Pero tamén está introducir os custos ambientais no balance das explotacións, con pagos por servizos ambientais á xente que segue no rural. Porque a narrativa da mayor eficiencia nas explotacións grandes é unha narrativa falsa, mesmo hai estudos en Galicia que desmontan o falso mito da gran escala para ser máis «eficiente» (polo menos tendo en conta a parte ambiental e outros intanxibles).

    Hai moita xente que si iría a alternativas, pero a gran maioría non, porque poñen como excusa que «as marcas e as explotacións son todas iguais», ou que «o ecolóxico é para xente rica» (téndese a gastar o menos posible en comida precisamente por esa falta de conciencia en que «non toda a comida é igual»). Se na gran agroindustria se obligase (unha lei?) a incluir todos os custos reais (ambientais sobre todo), o prezo da produción alternativa sería realmente competitivo, e non quedaría á voluntariedade de selos ecolóxicos que non acaban de despegar. Esa mellor eficiencia das explotacións pequenas, sobre 20 vacas que era a media en Galicia até non hai moito, é parte da hipótese do traballo que vos puxen arriba.

    O pequeno e diverso, é fermoso.


  6. Personalismo e individualismo dende a pasividade

    julio 10, 2019 by sergio

    A TV como elemento pasivo que nos bombardea sen admitir retroalimentación. É o síndrome das estrelas, como persoas cun poder e rango maior (aínda que tamén expostas, como persoa pública que son). Penso que se transmiten valores pouco conciliables cos dunha cidadanía responsable e participativa, xa que máis que nada receben mensaxes, non se propoñen, e simplemente quedamos co consolo de “rajar de los famosos”. Xa ocorría antes, nos bares, perruquerías, etc. Agora tamén pasa nas redes sociais, onde se pode ademais trollear á famosa de turno.

    Programas presuntamente intelectuais ou mesmo divertidos (cun humor intelixente, como podería ser La Resistencia ou Late Motiv), pero baseados no modelo de “persoas famosas que veñen falar das súas cousas”, e que inevitablemente activan marcos de “submisión”/”envidia española” (que son parte da mesma cousa). Quizáis o feito de que no programa en cuestión se amosen e compartan detalles máis mundanos da vida da famosa en cuestión faga que se “humanicen” máis, pero non creo que compense o feito de que ela está aí cunha tribuna para contar a súas pequenas cousas e eu estou aquí escoitando, rindo e aplaudindo. Non estou seguro de que sexan programas bos para a sáude da sociedade, non tanto porque as persoas non teñan cousas importantes e interesantes que contar, senon porque o debate ou a posibilidade de contrastar co público nin está nin se lle espera.

    Tí que pensas?


  7. NI IZQUIERDAS NI DERECHAS, MEJOR UN TRÍO

    abril 22, 2019 by sergio

    Aprovechando que es período electoral, los partidos están con su turra, y hay programas electorales de esos que se incumplen a la menor oportunidad colgados en webs inaccesibles, voy a poner por escrito algunas medidas que me gustaría ver en los programas de los partidos. No sé muy bien si son de izquierda moralista, llorica y siempre de mala leche, o de la derecha a la defensiva y con complejo de culpabilidad, con su canción eterna sin propuestas para muchos problemas que el mercado no puede regular.

    Posiblemente se acerque mucho a lo que se conoce como ecología política, de forma que en vez de hablar de ambidiestros (izquierda-derecha), prefiero hablar de tríos. Un equilibrio entre lo gubernamental o estatal (defendido por las izquierdas como lo que más debe pesar en el modelo político-social), lo individual (libertad personal, típico de las derechas, pero que ha degenerado en la dictadura «del mercado», que ya no es individual en realidad), y lo comunitario/colectivo/autogestionario (basado en comunidades cercanas autogestionadas como en el anarquismo, o en afinidades que salvan las distancias, como una suerte de filés que se proponen ya hace años y se pueden hacer posibles con internet). Todo eso con la parte innegociable de asegurar los derechos humanos (en el dibujo de abajo se ve como hay una parte básica de asegurar los DDHH y una vida mínimamente digna, y a partir de ahí que cada uno se busque la vida como quiera) y la sostenibilidad del planeta.

    Aquí quedan, eso sí, sin ánimo de ser exhaustivo, y a expensas de ir variándolas cuando me dé la gana, se me ocurran más cosas, o alguna deje de gustarme porque me convenzáis ;D

    MODELO SOCIAL

    • Renta básica universal
    • Atención digna a sin techo, no promoviendo albergues condicionados, apoyando con ayudas a los ayuntamientos que basen este servicio en pisos sociales y personal de apoyo a las personas en estas condiciones.

    SERVICIOS BÁSICOS

    • Hacer totalmente públicos Y UNIVERSALES los servicios básicos sanidad, educación, agua, energía y acceso a internet.
    • Crear bolsa de personas productoras de alimento y mantenimiento de los sistemas naturales en el rural, pagados con dinero público.

    EDUCACIÓN

    • Eliminar la educación concertada.
    • Promover la educación pública no basada en la homogeneización y sí en el seguimiento individual y los valores de solidaridad y colaboración.
    • Eliminar los exámenes

    MODELO DE PAÍS

    • Permitir y supervisar la organización del referéndum en Cataluña (y cualquier otra región) para que decidan libremente si quieren seguir formando parte de España.
    • Seguir explorando el modelo de alianza de naciones (superando al propio Estado Español, mirando a la UE e incluso más allá)
    • Iniciar el proceso para desmantelar los muros de Ceuta y Melilla y la regulación de toda la gente que solicite entrar en el país (con prioridad a personas refugiadas).

    MODELO ECONÓMICO

    • Impuestos progresivos.
    • No permitir herencias superiores a un máximo (techo de herencia).
    • Promover los canales cortos de comercialización y el desarrollo endógeno

    FUNCIONARIADO Y FUNCIONAMIENTO DEL ESTADO

    • Aumentar el funcionariado para ponerlo al menos en la media europea
    • Evaluación periódica del funcionariado por un cuerpo encargado específicamente. No se trata de medida coercitiva, sino de hacer ajuste continuo de funciones, formación y bienestar de las personas funcionarias.
    • Implantar obligatoriamente la jornada de 5-6 horas en el funcionariado (con posibilidad de turnos de mañana y tarde según los puestos donde sea necesario)
    • Compra pública ética, con cláusulas que impidan a empresas que violen DDHH o resoluciones de NNUU, como las que construyeron muro ilegal en Israel.

    POLÍTICA LABORAL

    • Promover fiscalmente la jornada de 5 o 6 horas.
    • Permisos iguales de maternidad y paternidad iguales y no intercambiables, de 6 meses con aumento progresivo hasta un año.

    MUNDO

    • 0,7 de presupuesto en Ayuda Oficial al Desarrollo en línea de lo que defiende la Coordinadora de ONGD, promoviendo especialmente el contacto entre la sociedad civil española y de países empobrecidos.
    • Posicionamiento claro a favor de los pueblos palestino y saharaui.
    • Boicot absoluto a Israel mientras no acceda a cumplir las resoluciones de las NNUU, que lleva años ignorando.
    • Prohibición de venta de armas ni material militar de ningún tipo a terceros países.
    • Defensa de una ONU democrática y con capacidad ejecutiva.

    ENERGÍA

    • Plan ambicioso de migración a renovables, promoviendo la I+D+I pública en este ámbito.
    • Energía de red pública (en toda la cadena, tanto producción como distribución y comercialización) con un mínimo familiar gratis para evitar corte de suministro.
    • Promoción del autoconsumo energético.

    DERECHO A LA INFORMACIÓN

    • Internet público con un mínimo gratis.
    • Eliminar la televisión pública estatal. Pienso que esta es una de las más controvertidas. El caso es que para mí RTVE no es una herramienta adecuada para asegurar el derecho a la información. Creo que no ofrece un servicio público, ni siquiera en el caso (para mí imposible) de que se llegara a un acuerdo para su gobernanza de forma que no fuera un medio de propaganda del gobierno de turno. Para asegurar el derecho a la información creo que hay que dedicar recursos a asegurar una educación crítica, acceso a internet y a la defensa de un internet como bien público y su neutralidad. También habría que promover los medios de información comunitaria y los que dependen de una base de persoas suscriptoras dueñas (y no de grandes conglomerados. Al final, todo medio de comunicación controlado por un poder «piramidal», con poca gente en su cumbre (corporaciones, gobierno…) es más susceptible de ponerse al servicio de unxs pocxs. Me pareceme más importante hacer públicas las instalaciones de internet, de forma que también puedan llegar a las zonas donde hay brecha digital (porque a las empresas distribuidoras no les es «rentable»), y asegurar la neutralidad ya comentada, así como legislar contra quien tiene mucho que ganar promoviendo las fake news y la desinformación (https://xnet-x.net/informe-fake-news-desinformacion/#texto). Esto sí puede servir para mejorar el derecho a la información, y no una tele pública, que encima es sumidero de dinero y generador de conflictos y cortinas de humo.
    • Apuesta por el software libre en toda la administración pública
    • Datos abiertos con estadísticas actualizadas en diferentes ámbitos, que sean relevantes y utilizables por parte de investigadoras o quien lo desee. Plan de levantamiento de estadísticas relevantes.

    ORDENACIÓN TERRITORIAL

    • Ordenación territorial dando prioridad al criterio de capacidad hídrica y adaptación a cambio climático.
    • Favorecer equilibrio territorial potenciando cabeceras comarcales y aldeas en las áreas menos densas y puesta en producción de las áreas rurales. Huir del modelo de megalópolis y sumideros de recursos.
    • Unificar catastro y registro de propiedad.
    • Políticas forestales basadas en calidad

    CIENCIA Y TECNOLOGÍA

    • Impulso a la industria e investigación en recuperación de minerales e I+D+I pública en este tema
    • Investigación en ingeniería inversa

    JUSTICIA

    • Informatizar la justicia y más medios para agilizar los procesos.
    • Potencial la figura de las mediadoras

    MODELO ELECTORAL

     

  8. Resiliencia. Mexan por nós…

    marzo 19, 2019 by sergio

    Cóidate desas que falan moito de resiliencia como a virtude do futuro (do presente). Ultimamente véndennos o adaptarse “porque non queda outra” como algo desexable (mirade o de adolestreinta), como o ideal da «persoa como sistema». Un ecosistema resiliente mola, porque adáptase ao que veña. Non cuestiona iso que lle fai cambiar definitivamente e nunca volver ao seu estado inicial. Mudo. Pasivo. Ideal. Xa non é buscar un mundo mellor para todas a través dunha cidadanía crítica, propositiva, participativa e con corresponsabilidade sobre o que veña (cidadanía activa), senón adaptarse ao que hai con católica resignación (cidadanía pasiva). Chegamos mesmo a unha sorte de «resiliencia moral» e vivencial. O que antes eran liñas vermellas para os nosos valores e esixencia dos nosos dereitos, ante unha situación de opresión continuada onde a clave é a supervivencia nosa e dos nosos, estamos dispostas a baixar os nosos estándares de calidade de vida e de dereitos humanos até onde sexa necesario? Como a ra á que cocen a fogo lento até que a ferven viva sen que faga nada? A esperanza de que todo cambie é un faro moi brillante que atrae demasiado a nosa atención e, ás veces, non nos facilita buscar alternativas reais ou, simplemente, revolverse e, como dicía un amigo, «buscar a fonte do problema e partirlle as pernas».

    A resiliencia, en definitiva, é consolarse como podamos de vivir neste «val de lágrimas». En galego hai un dito moi bo que resumiría o que é a resiliencia tal como nola están vendendo: “mexan por nós e temos que dicir que chove”.


  9. Enfoque de género en iniciativas de soberanía tecnológica

    marzo 9, 2019 by sergio

    En este mundo donde cada vez más tenemos confianza ciega en no se sabe qué empresas en todos los ámbitos de nuestra vida, y nos tiramos a la piscina de la tecnología sin ser conscientes (ni querer serlo) de los impactos que tiene, eso de soberanía tecnológica suena como a friki.

    Foto de F. Longueira y S. González, Enxeñería Sen Fronteiras Galicia

    Como casi todo en esta vida, estamos hablando de escalas de grises: nadie es capaz de construirse todo lo que usa en su día a día (ni siquiera el Captain Fantastic de la película), y nadie vive sin saber hacer absolutamente nada en relación a los cachivaches que le rodean (aunque solo sea configurar la tele). En realidad, en las grandes ciudades se está avanzando peligrosamente hacia ese último extremo…

    Por eso, cuando hablamos de soberanía tecnológica lo hacemos en tanto en cuanto nos movemos hacia el extremo de esa escala de grises que se basa en tres pilares:

    • 1. La comprensión de los impactos de la tecnología que usamos,
    • 2. La corresponsabilidad en su uso y gobernanza,
    • 3. La capacidad de replicar o arreglar esos elementos tecnológicos, o sustituirlos por técnicas que nos posibiliten generar bienes o servicios que nos mejoren la vida con nuestros propios medios.

    Avanzar hacia ese extremo de «soberanía tecnológica» se ha venido tornando cada vez más complicado casi desde que el ser humano es sapiens, dada la cada vez mayor especialización necesaria para comprender mínimamente los fundamentos de cualquier tecnología media (¿quién sabría como construir una tostadora? por no decir un ordenador o un teléfono móvil), y también las trabas que las empresas que se dedican a elaborar los distintos elementos tecnológicos ponen a sus competidoras (empresas, o simplemente personas que quieren cacharrear). Patentes, pérdidas de garantía si se manipula el cacharro fuera de un taller reconocido, tornillos o sistemas de cierre vetados al común de los mortales, softwares privativos…, muchos son los sistemas que se emplean para dificultarnos el ver las tripas de las cosas que usamos.

    También se nos ha adormecido la parte de consciencia del impacto, con un proceso de «separarnos» de la tecnología. El comprar, tirar, comprar (lo que también se llama «hiperconsumo»), trabajando la emoción compulsiva del tener más, sin pensar en qué materias se usaron para fabricar lo que compramos, cómo se extraen, se comercializan, se reparan (o no) o se procesan al acabar su vida útil, o las condiciones de las personas realizan todas esas etapas.

    Y no digamos ya la parte de corresponsabilidad en el uso y gobernanza de la tecnología. Un caso muy de moda son la manera que tenemos de «regalar» nuestra identidad digital, nuestros datos en redes sociales, quedando luego expuestos a auténtica manipulación mental,

    En un mundo donde deseemos más protagonismo como ciudadanía crítica, para evitar derivas autoritarias, avanzar en la escala hacia la soberanía tecnológica es un imperativo. Hay quien dice que «la gente» prefiere que le digan qué tiene que hacer; llevamos mucho tiempo recibiendo una educación que nos prepara para eso, pero creo que las personas prefieren ser aun protagonistas de su vida, aunque el trabajo colectivo sí haga útiles, en muchas ocasiones, liderazgos, que sin embargo no deberían ser coercitivos ni nublar la voluntad de corresponsabilizarse sobre hacia donde avanzamos como sociedad del resto de la ciudadanía. Y, en realidad, sí existen comunidades e iniciativas que pretenden avanzar hacia la soberanía tecnológica, en los tres puntos de los que hablábamos antes.

    Pero igual alguien se está preguntando qué pinta el género en todo esto. ¿Por qué aparece esa palabra en el título? En realidad, el objetivo de esta reflexión es precisamente llamar la atención sobre eso tan manido de que la igualdad de género debe ser un elemento transversal a cualquier iniciativa de empoderamiento de las personas. Sobre las brechas tecnológicas de género se ha escrito mucho, sobre todo la parte de «tecnologías propias de cada género», y quizás algo menos sobre la «feminización» de algunas tecnologías (el tan criticado ejemplo de la calculadora rosa para ingenieras).

    Lo que me gustaría compartir aquí es la percepción que tengo de que incluso en un proceso de emancipación o empoderamiento tecnológico, si no se trabaja muy bien el enfoque de género, se estará contribuyendo a abrir aun más las brechas de género a nivel social, desvirtuando por lo tanto ese proceso de empoderamiento. Para explicar esto me voy a centrar en el tercer pilar de los antes mencionados para la soberanía tecnológica, el de la réplica, reparación y «hazlo tú misma».

    Cuando se organizan cursos o talleres, o iniciativas de más largo recorrido, que buscan un empoderamiento tecnologico con el enfoque DIY (Do It Yourself, o «hazlo tú misma»), no hay más que fijarse en las tecnologías a usar y los bienes o servicios que se quieren obtener con ellas, para darse cuenta de que la brecha sigue ahí. ¿Quién organiza y promueve los talleres de cacharreo con ordenadores viejos? ¿Quién hace lo propio con los talleres de productos de limpieza naturales, o los de costura o reparación de ropa?¿Y los de compostaje o huertas comunitarias?¿Qué me decís de los de mecánica para novatos, o electrónica fácil con arduino? ¿Y si se trata de cacharrear con impresoras en 3D, así, por amor al arte?¿Y en cambio, si se trata de buscar la mejor manera de autoconstruirse elementos que faciliten la vida a personas con movilidad reducida (os sorprenderíais de los abusos que hay tanto en precio como en calidad de muchos elementos de ortopedia), quién se mueve más?

    Como digo, se trata de una impresión que tengo (aunque en mi trabajo en Ingeniería Sin Fronteras Galicia he visto muchas iniciativas de este tipo y creo que no me equivoco en esta percepción empírica que incluso, si fuera necesario, podría contrastar con datos tanto de participación y como de personas impulsoras y organizadoras). Buscando un patrón el que encuentro es que, en última instancia, si lo que se busca es un bien o servicio enfocado en los cuidados de las personas, entonces la mayoría femenina es abrumadora. Por eso hace cada vez más falta que se reflexione a nivel colectivo en las organizaciones, y también a la hora de impulsar iniciativas (grandes o pequeñas) de empoderamiento tecnológico, de que los cuidados son cosa de todxs.

    ¿Que piensas tú de esto?


  10. ¡Qué perversa decadencia!

    enero 4, 2019 by sergio

    ¡¡Qué perversa decadencia!! Así decía el robot hedonista (con permiso del robot demonio, mi personaje secundario preferido de la serie Futurama) para, a continuación, completar la expresión con algún retorcido placer robótico que su hedonismo le dictara en ese momento (desde pedir que le rociaran con chocolate caliente a que le lijaran los pezones con una lija de metales…). Pero la perversa decadencia a la que me quería referir no es la de esos “pequeños placeres personales” que no hacen daño a nadie o, en el peor de los casos, sólo a quien los disfruta. Quería referirme a una decadencia más extendida (o sistémica, que es una palabra de más nivel). Se trata de una decadencia que, a medida que los seres humanos tenemos más influencia en nuestro entorno, se vuelve más (auto)destructiva, y que muestra sus efectos en la creciente desigualdad entre las personas, la destrucción de nuestros recursos naturales, la cronificación de problemas como la pobreza o muchos conflictos armados, el surgimiento de movimientos extremistas de todo tipo o el recrudecimiento de la xenofobia. Una de esas decadencias de manual.

    Si excavamos un poco en todo este lodo de problemas se pueden adivinar varios pilares. Esos pilares descansan en el modelo de extractivismo global exacerbado, que tiene un claro sesgo de poder hacia una serie de élites (élites que son en mayor medida originarias de una serie de países, aunque no exclusivamente). Me gustaría detenerme en tres pilares que creo que reflejan especialmente bien esta decadencia y que, si se actuase sobre ellos, quizás fuera viable otro mundo con menos sufrimiento.

    PILAR 1

    Tendencia al individualismo exacerbado, en el sentido de que se promueve más y más la competividad entre personas individuales, pero también entre grupos o países en un contexto más global (ignorando las necesidades de otras personas tanto en el espacio como en el tiempo). Como si no hubiera para todas y fuera necesario un darwinismo social de algún tipo para que al menos algunos grupos sobrevivan. En realidad, para lo que no hay suficiente para todas es para mantener un nivel de vida como el de muchas élites o clases medias-altas (que ni siquiera han demostrado su eficacia, ya no digamos su eficiencia, a la hora de producir una “vida mejor” o que merezca más la pena ser vivida). Algunos de los efectos que podemos observar en el lodo más superficial más próximos a este pilar pueden ser el como se mira para otro lado ante problemas de las personas que tenemos más cercanas. Se evita incluso mirarlas, no sea que la pobreza o la mala suerte se contagien…

    PILAR 2

    Afán de homogeneización, que puede parecer incompatible con el individualismo, pero que no solo no lo contrarresta, sino que es muy complementario. A la hora de ganar dinero, para las élites globales es más fácil hacerlo (economías de escala y demás) cuanto más grandes son los mercados (y homogéneas son, ya no los gustos o pseudo-necesidades, sino la propia necesidad de consumir individualmente). A lo largo de la historia se iban produciendo de vez en cuando “oleadas de heterogeneidad” y de diversidad, a medida que surgían ideas o se conocían culturas y se contraponían. Ahora, con la globalización, cada vez se dan menos esas oleadas.

    PILAR 3

    Alejamiento de las personas de los impactos de sus acciones (que cada vez tienen mayor impacto gracias a la tecnología de extracción y el comercio global) y su dilución en problemas aparentemente más lejanos y fuera de su alcance ¿Es esto en realidad la globalización?. Algunos de los problemas que se ven en la superficie apoyados en este pilar son la pérdida de soberanía ciudadana y tecnológica. Esa soberanía ha ido sustituyéndose por unas presuntas relaciones de confianza social que, en un contexto de insostenibilidad, también generan insostenibilidad, ya que en realidad solo se sustentan en la falta de tiempo, conocimientos o simple desinterés para ocuparse de todos los problemas/asuntos/tecnologías a utilizar. Ejemplos de esto son el hecho de delegar toda nuestra soberanía digital en empresas como google, o todos los asuntos del gobierno de nuestras comunidades o países en élites políticas (a las que, eso sí, luego criticamos amargamente). Relacionado con este pilar está la inacción ante problemas globales que se retroalimentan y, como se ven lejanos o demasiado grandes, no se toman acciones individuales o colectivas para atajarlos o para presionar a los gobiernos para que se atajen sus causas profundas. Un ejemplo de este tipo de problemas es el cambio climático, con el que quizás va viéndose un poco más de sensibilización al ir viendo efectos más claros y cercanos (aunque no se acaban de tomar medidas enérgicas ya que la presión ciudadana aun no ha llegado a los estamentos políticos y aún quedan muchas personas que no acaban de ver la urgencia de cambiar prácticas muy arraigadas en su día a día en aras de paliar este problema). Otro de estos problemas son las migraciones causadas por pobreza, desigualdad o conflictos (en gran medida generados por el propio sistema que se sustenta en la desigualdad entre países, personas, grupos sociales…). Lo que ocurre en Siria o Honduras está demasiado lejos…, hasta que empiezan las oleadas de inmigrantes o atentados en países “de occidente”.

    Se trata de la sensación de que un enorme rodillo nos pasa por encima, vendiéndonos una falsa sensación de libertad, pero logrando en realidad una horrenda homogeneización social (o al menos estratificación). Esto, eso sí, es muy útil para las estrategias comerciales de las grandes compañías y para el consumismo en general, así como para la estrechez de mente de muchos gestores públicos. En ensayos como “El negocio de la contracultura” se afirma que con el capitalismo y el consumismo se busca lo contrario a la homogeneización, más bien el que cada persona “se sienta especial”. Sin duda, esto es así, pero “dentro del sistema de consumo y libertad de capital”. El ensayo es un acierto a la hora de criticar el “falso alternativismo” y como no solo no afecta al sistema sino que le abre nuevos sectores pero, como no podía ser de otro modo, no hace mella en modelos basados en la cercanía o el decrecimiento (aunque es justo reconocer que estos sistemas realmente alternativos son, en el mejor de los casos, pequeñas iniciativas bastante aisladas). El modelo dominante está muy pensado para varones, adultos, occidentales, heterosexuales, de movilidad y capacidades normativas y que quieran “hacerse a sí mismos”. Cuanto más distinto seas de esto, más posibilidades tienes de no lograr siquiera un mínimo de aseguramiento de tus Derechos como persona, lo cual se agrava cuanto más corrupto y defensor “de la libertad individual” sea el gobierno que te ha tocado aguantar. La diversidad es mala para la producción basada en economía de escala y en lo «descomunal», por lo tanto el rodillo y homogeneización es lo mejor…

    Lo que no tiene nada de placentero (sí de retorcido) es lo que tienen en común las siguientes

    HISTORIAS

    Rosa formaba parte de un grupo de investigación sobre física teórica que vio cómo su grupo era incapaz un año tras otro de lograr captar una financiación cada vez más escasa (y enfocada a temas que que generaran productos comercializables y patentables a corto plazo).

    Chus tiene 9 años y estudia en un colegio público con 25 compañeros y compañeras más.  Entra a las 9 y sale a las 17:30, con un montón de materias reguladas, comedor y extraescolares (difícil decir las que realmente le gustan, las que va medio obligado y las que le gustan pero preferiría desarrollarlas por su cuenta y no en otro medio reglado). Ah, y al llegar a casa aún quedan los deberes o alguna otra extraescolar que no entra por el AMPA.

    Juana y Manuela son pareja y quieren tener un hijo como pareja. Después de miles de trabas de todo tipo (sociales, legales, burocráticas…) lo consiguen. El hospital donde fue el parto estaba forrado de panfletos y carteles a favor de la lactancia materna. Pero nadie les indicó la mejor manera de llevarla a cabo, aunque sí les dieron un papel explicando cómo se prepara un biberón y recomendándole una marca de leche (además de meterle un biberón a la bebé al poco de nacer). Luego ya vino lo de los regalos y el tema azul y rosa, aunque afortunadamente de eso les ha sido más fácil librarse…

    Pedro es un ganadero de vacuno con una cabaña mediana, al que apenas le da lo que le paga la empresa envasadora de leche para cubrir los costes de producción y pagar la cotización mensual y que le quede una jubilación medio decente. Planta maíz para complementar la alimentación del ganado.

    Una pequeña radio comunitaria, que llevaba varios años emitiendo gracias al esfuerzo de personas que aman la radio y no se deben a ningún grupo empresarial  ni color político que le subvencione, recibe un aviso de la administración que concede los permisos de banda conminándoles a dejar las emisiones en FM. Cautelarmente tienen que suspender la emisión por este medio, resistiendo en internet. Varios años después llega una resolución de que no debían haberles prohibido cautelarmente la emisión. Pero igual es que lo comunitario no lucrativo es más independiente y molesto.

    En cierto país, como había bastante dinero oculto en paraísos fiscales, se impulsó una amnistía fiscal para sacarlo a la luz, además de contar con filtraciones de datos fiscales de personas con cuentas en esos paraísos (filtraciones que son ilegales). Son avances «a lo chafalleiro», lo mismo que el que se produzcan geniales inventos como el GPS o los satélites para predicción meteorológica solo porque inicialmente eran necesarios para tema militar.

    Ese mismo país vende armas a un país que reprime a su población, que vive en unas condiciones lastimosas mientras una élite de familias controlan los medios de producción del país, compran equipos de fútbol y son amigotes de élites de otros países (que luego les venden armas). Al fin y al cabo, si no le vende armas, llegará otro país y se las venderá, con lo que se perderán puestos de trabajo de las fábricas de armas. Y eso que se supone que la venta de armas está regulada a nivel mundial…

    María jugaba al fútbol en su colegio con otras amigas y amigos. Al llegar a cierta edad notó cierta dificultad para jugar con los niños, y como la mayoría de sus amigas dejaron de jugar y simplemente se sentaban en las gradas a mirar como jugaban sus compañeros chicos. Muchos de estos compañeros, como Manuel, jugaban en equipos de chicos torneos de fin de semana. El pasado fin de semana en el partido se produjo una pelea entre padres de los chicos de ambos equipos. Su padre tuvo que ir al hospital con un ojo morado. Manuel quiere ser como Cristiano Ronaldo.

    Pablo acaba de pagar un millón de euros en una subasta por una escultura que consistía en un retrete negro metido en un pequeño búnker esférico de hormigón de un metro de radio pintado por fuera como la Tierra, retrete que se autodestruyó con una bomba que tenía en su interior nada más que se lo adjudicaron. Mierda de mundo, se llamaba la obra.

    Lo colosal y mastodóntico mola mucho. Los puentes más largos del mundo, las presas más grandes del mundo, los rascacielos más altos del mundo, los trenes más rápidos del mundo. Tecnología para lo mastodóntico, pero no pensadas para el bien común, ni para las generaciones futuras.  Penalización del autoconsumo energético, no se promocionan soluciones técnicas y baratas para acceso al agua y saneamiento, la vivienda, etc.

    CONCLUSIÓN

    La homogeneización monetarizante es la clave de esta perversa decadencia. Todo debe tener forma de cadena de montaje porque es lo más eficiente económicamente a corto plazo, y eso cada vez nos imposibilita más para pensar de una manera que no sea a corto plazo. Pero la multitud no es masa, y la promovida competencia entre personas y países, en el espacio y en el tiempo, es también un concepto cortoplacista que conduce a un “mal vivir”. Todos los aspectos de la vida como una gran línea de producción en serie, donde se pierde diversidad, diversión y responsabilidad, y hace que nadie, y menos las instituciones públicas, quieran hablar del suicidio, con tasas cada vez mayores. Quizás sea eso a lo que alguien llamó alienación.

    Hace un mes se celebraba el Día de los Derechos Humanos. Como se trata de un concepto en permanente construcción, defiendo el “Derecho a ser distinta” (y no simplemente en lo que consumes, sino sobre todo en la manera de vivir, donde se pueda poner en el centro realmente otra cosa que no sea la producción y extracción). Esa diversidad no solo contribuirá a que las personas sean más felices sino que, posiblemente, la propia sociedad sea mejor, más dinámica, creativa y retroalimentará a la propia felicidad de las personas. ¿O no es fuente de energía la “diferencia de potencial”?
    La diversidad de “maneras de vivir” (ahora que se nos jubila Rosendo) no está para nada reñida con el asegurar unas oportunidades mínimas comunes para el desarrollo de las personas, sin importar su lugar de nacimiento o condición. Esas oportunidades comunes pasan por el acceso a servicios básicos y el aseguramiento de los derechos humanos (que, si bien pueden ser criticables, fueron y siguen siendo un avance en las condiciones de vida de muchísimas personas). Una herramienta que creo que tiene mucho potencial para complementar estas otras dos es la renta básica universal. En todos los casos sería importante avanzar en una legislación a nivel global que asegure unos mínimos (estamos aún lejos de esto, una prueba es los acuerdos de cambio climático o la ambigua Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible). Pero para desarrollar posibles soluciones tendré tiempo, espero, más adelante, si es que no me paso al bando de los robots hedonistas, que ganas me dan.